Ana Mari Marín (1933) es una artista española cuya obra está profundamente arraigada en los paisajes del Valle de Baztán y la costa norteña. Definiendo su estilo como “expresionista y vitalista”, utilizó una técnica espontánea caracterizada por una distintiva pincelada circular que ella denominó “caracoleo”.”
Su identidad artística se forjó bajo la tutela del pintor Ismael Fidalgo, la influencia “fauvista” de su amiga Menchu Gal y la guía espiritual del escultor Jorge Oteiza. Priorizó la fuerza emocional del color sobre el dibujo rígido, citando a menudo a Van Gogh y Cézanne como referentes clave.
La carrera de Marín comenzó con estudios en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y exposiciones tempranas junto a la Escuela de Madrid. Más allá de su producción artística, dejó una marca significativa como líder cívica, sirviendo como Alcaldesa de Baztán (1975–1977) para proteger el patrimonio arquitectónico del valle. Cofundó el grupo “Artistas de Baztán” y el Museo Etnográfico de Baztán. Su obra ha sido expuesta en Pamplona y Madrid, reconocida por su honestidad, riqueza cromática y profunda conexión con la tierra y la cultura vasca.

