Ángel Planells (1911-1989) fue un artista catalán, reconocido como maestro de la litografía y el grabado, y figura destacada de la escuela surrealista del Ampurdán. Nacido en Cadaqués, creció rodeado de la belleza natural de la costa catalana, que influyó enormemente en su obra. Planells entabló una temprana amistad con Salvador Dalí, que dejó un impacto duradero en su visión artística. Más tarde se relacionó con otros artistas surrealistas notables, como René Magritte, que dieron forma a su estilo distintivo. A pesar de su carácter introvertido, Planells dedicó su vida a la pintura, con especial pasión por el surrealismo y el uso del agua y el mar en sus obras.
La carrera artística de Planells abarcó varias décadas, comenzando con sus estudios en Barcelona en 1918, donde se formó en pintura, litografía y grabado. Participó en sus primeras exposiciones colectivas a finales de la década de 1920 y realizó su primera exposición individual en 1930. A lo largo de la década de 1930, Planells se convirtió en parte integrante del movimiento surrealista, uniéndose al grupo Logicofobista y mostrando sus obras en importantes exposiciones, como la Exposición Surrealista Internacional de Londres de 1936. Sin embargo, la Guerra Civil española y el ascenso del régimen franquista obligaron a un paréntesis en sus obras surrealistas. Durante este periodo, Planells se orientó hacia la creación de paisajes y naturalezas muertas. En la década de 1960 volvió al surrealismo, reinterpretando temas anteriores con una perspectiva renovada.
Aunque Planells siguió siendo una figura relativamente privada e introvertida, sus obras han sido reconocidas en varias exposiciones significativas, como en el Museo Estatal del Hermitage de Rusia en 2016, como parte de una retrospectiva sobre el surrealismo en Cataluña. Sus piezas se han exhibido en galerías de toda España y a nivel internacional, y a pesar de una larga eclipsada por Dalí, la obra de Planells ha ganado un creciente reconocimiento por su originalidad y profundidad. Sus aportaciones al surrealismo, especialmente en el contexto de Cataluña, siguen siendo una parte esencial de la historia del arte español, con un interés constante por sus pinturas que se pone de manifiesto en diversas exposiciones y colecciones.


