Eduardo Vicente Pérez

Eduardo Vicente Pérez (1909-1968) fue un pintor español nacido en Madrid, hermano menor del célebre artista hispanoamericano Esteban Vicente. Era hijo de un agente de la Guardia Civil y de una pintora ingenua. Eduardo fue en gran parte autodidacta, y sus primeros años como pintor los pasó viajando por España, creando paisajes con la ayuda de un amigo británico. En su trayectoria artística influyó su contacto con la comunidad artística, especialmente con Manuel Bartolomé Cossío, que le llevó a participar en el proyecto del Museo Ambulante de las Misiones Pedagógicas iniciado por el gobierno republicano español en 1932. Este proyecto pretendía llevar copias de obras maestras españolas a las comunidades rurales. Sin embargo, Vicente acabó distanciándose del proyecto por desavenencias con otros artistas.

Su carrera dio un giro importante durante y después de la Guerra Civil española. Trabajó en el departamento de propaganda del ejército republicano, creando carteles para la CNT y Solidaridad Obrera. Tras la guerra, pasó apuros económicos y trabajó como "pintor de trazo grueso", decorando cafés, bancos e iglesias. A pesar de estas dificultades, siguió creando obras de arte personales, principalmente paisajes y retratos. A finales de la década de 1940, la obra de Vicente empezó a llamar la atención. En 1948 fue invitado a Nueva York con una beca, donde se reunió con su hermano Esteban. En la década de 1950, su obra obtuvo reconocimiento gracias a su participación en exposiciones, como la Primera Bienal Hispanoamericana de Arte y la Bienal de Venecia. Sin embargo, a finales de los 50, nuevos movimientos artísticos como el informalismo y el Pop Art eclipsaron su obra, provocando un declive en su reconocimiento. Vicente murió trágicamente en 1968, poco antes de una exposición prevista de sus obras.

El arte de Vicente ha sido incluido en varias instituciones de prestigio. Sus obras se conservan en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, donde se exponen cinco de sus pinturas y dibujos de la Exposición Internacional de París de 1937. En la Catedral de Orihuela destacan sus obras religiosas de gran formato, como Jesús con los leprosos y Las almas del purgatorio, pintadas en 1942 y 1943. También realizó un importante mural en el vestíbulo de la Delegación de Hacienda de Huelva en 1952, que simboliza la riqueza pesquera y minera de la región. En 1999 se celebró en el Museo Municipal de Madrid una retrospectiva de su obra, comisariada por la historiadora Natacha Seseña, en la que se mostraron 125 piezas, entre ellas obras pintadas durante la Guerra Civil española y expuestas junto al Guernica en la Exposición Internacional de París de 1937.