William Russell Flint (1880-1969) nació en Edimburgo, Escocia, en el seno de una familia muy vinculada a las artes. Su padre, litógrafo, inculcó a Flint un temprano aprecio por el arte. Estudió en el Royal Institute of Art de Edimburgo, donde perfeccionó sus habilidades artísticas. Tras completar su formación, Flint trabajó como ilustrador médico y más tarde pasó al mundo de la ilustración de libros y cuentos. Su carrera floreció y se hizo famoso por sus acuarelas, sobre todo por sus representaciones de la figura femenina, a menudo impregnadas de un sutil erotismo. La vida personal de Flint estuvo marcada por su largo y feliz matrimonio y la inspiración que encontró en su musa, Cecilia Green, con la que trabajó durante más de una década.
Su trayectoria artística comenzó en el mundo de la ilustración, donde adquirió fama por su trabajo en publicaciones como The Illustrated London News. Sus primeras ilustraciones, incluidas las de Las minas del rey Salomón de Rider Haggard, consolidaron su reputación como artista hábil y versátil. Sin embargo, fue su trabajo como acuarelista el que definió su legado. Conocido por su refinada técnica, Flint creó muchas escenas serenas y muy detalladas, como paisajes, interiores y desnudos femeninos. Sus viajes anuales a Francia y su preferencia por la pintura al aire libre caracterizaron sus últimos años. Desarrolló un estilo distintivo que equilibraba el realismo con un toque de romanticismo, especialmente en la representación de figuras y paisajes. La carrera de Flint también estuvo marcada por su liderazgo como presidente de la Royal Watercolour Society, donde desempeñó un papel decisivo en la promoción de la acuarela como medio respetado.
La obra de Flint se conserva en prestigiosas colecciones, como el Victoria and Albert Museum de Londres, la Whitworth Art Gallery de Manchester y la Walker Art Gallery de Liverpool. Sus obras se expusieron con frecuencia, con una fuerte presencia en la Royal Academy, donde fue nombrado asociado en 1924 y miembro de pleno derecho en 1933. Su influencia se extendió más allá de la galería, ya que fue nombrado caballero en 1947 por su contribución a las artes. Tras su muerte en 1969, su legado perduró a través de la publicación continuada de ediciones limitadas de sus obras, consolidando su lugar como uno de los más grandes acuarelistas del siglo XX.
Su obra sigue siendo codiciada por los coleccionistas, y su cuadro Nicollet alcanzó los 537.287,52 euros en una subasta.


