Boda de Camacho
Una expresiva ilustración al pastel del banquete de bodas de Camacho de la obra de Cervantes’ Don Quijote, La imagen de la naturaleza, que capta la vitalidad y la abundancia de la escena con una energía dinámica.
Este pastel sobre papel parece ilustrar una escena de la obra de Miguel de Cervantes’ Don Quijote, que representa probablemente el banquete de bodas de Camacho, de la segunda parte (capítulos XX-XXI). El pasaje describe una extraordinaria abundancia de alimentos y preparativos: bueyes asados, innumerables aves de caza, enormes ollas y montañas de provisiones.
Sáenz de Tejada capta la vitalidad y la energía comunitaria de la reunión mediante pinceladas al pastel dinámicas y expresivas. La composición transmite tanto la grandeza de la fiesta como la actividad humana que la rodea, representada con la fuerza e inmediatez características del artista. La obra demuestra el compromiso de Sáenz de Tejada con la ilustración literaria, una práctica evidente en otros proyectos de los últimos años de su carrera.
El aislamiento de esta escena particular dentro de la obra conocida del artista plantea intrigantes preguntas sobre sus orígenes, si fue una ilustración por encargo, una elección artística personal o parte de un proyecto mayor ahora perdido para la documentación.
Información adicional
| Dimensiones | 33 × 49 cm |
|---|---|
| Género artístico | |
| Movimiento artístico | |
| Disponibilidad | |
| Paleta de colores | |
| Origen cultural | |
| Estado de la exposición | |
| Ubicación | |
| Medio | |
| Talla | |
| Características especiales | Incluye certificado de autenticidad, Edición limitada, Único en su especie |
| Estilo | |
| Tema | |
| Descargo de responsabilidad | El nombre de esta obra de arte es sólo para fines de marketing, y no el título oficial. |


JulesW -
Ilustración de una escena del Quijote de Cervantes, probablemente del episodio de las bodas de Camacho, capítulos XX-XXI de la segunda parte (1615). El pasaje en cuestión dice así: ’montaron ambos y a paso lento entraron en la arcada. Lo primero que se presentó a los ojos de Sancho fue un buey entero escupido en un olmo entero, y en el fuego en que se había de asar ardía una montaña mediana de marranos, y seis pucheros que estaban alrededor del fuego no habían sido hechos en el molde ordinario de los pucheros comunes, porque eran seis medias tinajas de vino, cada una de las cuales cabía el contenido de un matadero; tragaban ovejas enteras y las escondían en sus entrañas sin dar más señales de ellas que si fueran palomas. Innumerables eran las liebres ya desolladas y las aves desplumadas que colgaban de los árboles para enterrarlas en las ollas, innumerables las aves silvestres y de caza de diversas especies suspendidas de las ramas para que el aire las mantuviese frescas. Sancho contó más de sesenta pellejos de vino de más de seis galones cada uno, y todos llenos, como después se vio, de generosos vinos. Había, además, montones del más blanco pan, como los montones de maíz que se ven en las eras. Había una pared de quesos dispuestos como ladrillos abiertos, y dos calderos llenos de aceite, más grandes que los de una tintorería, servían para cocinar buñuelos, que una vez fritos se sacaban con dos grandes palas y se sumergían en otro caldero de miel preparada que estaba cerca. Había más de cincuenta cocineros y cocineras, todos limpios, enérgicos y alegres. En el amplio vientre del buey había una docena de suaves lechoncitos que, cosidos allí, servían para darle ternura y sabor. Las especias de diferentes clases no parecían haber sido compradas por libras, sino por cuartos, y todas estaban a la vista en un gran cofre. En resumen, todos los preparativos de la boda eran de estilo rústico, pero lo bastante abundantes como para alimentar a un ejército“. (Traducción de Ormsby)