Joaquín Terruella Matilla (1891-1957) nació en Barcelona, España, en el seno de una familia de artistas, como sobrino del pintor Segundo Matilla. Muy influido por la obra de su tío, fue también discípulo de Santiago Rusiñol, con quien viajó a Italia en 1923. Además de su formación artística, Terruella estudió bajo la tutela de Burroughs y pasó temporadas pintando en ciudades como Aranjuez, París y Palma de Mallorca, lo que marcó su conexión con la escena artística europea.
La carrera artística de Terruella se definió por su maestría en la pintura de paisaje, captando la belleza del entorno natural con un estilo impresionista inconfundible. También creó escenas taurinas y pinturas de género, incluyendo representaciones de la vida en los cafés de concierto y de la cultura gitana. Su obra se exhibió con regularidad en prestigiosas galerías de Barcelona, Madrid y París, donde expuso por primera vez en 1922. Conocido por su habilidad para captar la luz y la atmósfera, se convirtió en una figura clave del movimiento impresionista catalán. Sus obras se exhibieron en varias exposiciones individuales, como en la Sala Parés y la Sala Gaspar de Barcelona, y en la Sala Busquets en 1956, en la que fue su última exposición.
A lo largo de su carrera, las obras de Terruella han formado parte de notables colecciones, como la del Banco Sabadell y la Colección Carmen Thyssen. En 1985 recibió un reconocimiento póstumo con una exposición antológica en la Sala Gothsland de Barcelona. Su contribución al Impresionismo español, especialmente a través de sus paisajes y representaciones de la vida cotidiana, consolidó su lugar en la historia del arte catalán y español. Sus obras siguen gozando de gran prestigio y popularidad en subastas y exposiciones de toda Europa.

