José de Rokha (1927-1994) nació en Concepción, Chile. Era hijo del célebre poeta chileno Pablo de Rokha. Conocido cariñosamente por sus amigos como "Pepe de Rokha", creció rodeado del rico ambiente intelectual y artístico propiciado por su padre. Su vida estuvo marcada por una profunda conexión con el arte, tanto como creador como participante en las corrientes culturales e intelectuales más amplias de su tiempo. Falleció en 1994, dejando tras de sí un importante legado.
Como artista, José de Rokha exploró diversos medios y formas, centrándose especialmente en la pintura y el muralismo. Obtuvo reconocimiento por su obra, que a menudo reflejaba los paisajes culturales y políticos de América Latina. Sus exposiciones recorrieron América y Europa, mostrando su estilo versátil. La obra de De Rokha no se limitó a galerías y museos, sino que también incluyó murales a gran escala, que creó en varios países, como Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Italia y México. Su compromiso de integrar el arte con los espacios públicos contribuyó a elevar su obra, haciéndola accesible a un público más amplio.
Las contribuciones de José de Rokha al arte fueron ampliamente reconocidas, y sus obras se encuentran en numerosas colecciones internacionales, como el Museo de Cali, la Casa de la Cultura de Guayaquil, el Museo de Medellín, el Museo Nacional de Cuba y el Museo de Arte Moderno de Chile. Sus murales son especialmente emblemáticos, y su estancia como agregado cultural en México reforzó aún más su presencia internacional. A través de sus exposiciones y obras públicas, de Rokha se consolidó como una figura clave en el panorama artístico latinoamericano, dejando una huella indeleble en la cultura visual del siglo XX.


